domingo, 31 de marzo de 2013
¿Qué es el SEIDA?
El Sistema Electrónico de Intercambio de Documentos Aduaneros (SEIDA), es parte del proyecto del nuevo proceso de despacho aduanero, e implementa el nuevo esquema de transmisión de las declaraciones de aduaneras, manifiestos de carga y otros documentos aduaneros en formato XML, para su respectiva validación y aceptación.
El SEIDA está Implementado como un servicio web, y realiza las siguientes validaciones:
Validación en línea, que permite identificar errores de estructura de los datos, formatos, tipos de datos, datos obligatorios, autenticación con Clave SOL.
Y una validación en diferido, que permite aplicar las reglas de negocio a la información, de acuerdo a la transacción a realizar. La respuesta a esta validación debe ser consulta por el mismo servicio.
El servicio requiere ser autenticado con la Clave SOL y utiliza el estándar en esquema de aseguramiento de servicios web, conocido como WS-Security .
El modelo permite el proceso de la recepción y validación de muchos documentos en simultáneo, agilizando los trámites aduaneros que se realizan por transmisión electrónica.
La versión inicial del SEIDA, requería por parte del operador de comercio exterior el uso de una aplicación cliente proporcionado por SUNAT, llamado API . Esta aplicación construida en C++, era el encargado de realizar las invocaciones al SEIDA, y recibir las respuestas, tal como se muestra en la siguiente ilustración:
domingo, 27 de enero de 2013
domingo, 11 de noviembre de 2012
BANCO MUNDIAL DE COMERCIO
Durante los últimos cinco años, el Perú ha logrado grandes avances en su desarrollo. Sus logros incluyen: tasas de crecimiento altas, baja inflación, estabilidad macroeconómica, reducción de la deuda externa y de la pobreza, y avances importantes en indicadores sociales y de desarrollo por mencionar algunos. Desde principios de los 90’s, el país se ha embarcado en una serie de reformas, de las cuales la consolidación fiscal, la apertura comercial, la flexibilidad cambiaria, la liberalización financiera, la mayor atención a las señales del mercado, y una política monetaria prudente, inclusive con una fuerte acumulación de reservas, han sido componentes clave. La prudencia fiscal ha sido reforzada adicionalmente en años recientes por los altos precios de las materias primas.
Las políticas macroeconómicas prudentes y un entorno externo favorable permitieron que el país tuviera un crecimiento promedio de 6.5% entre 2002 y 2011. Este sólido desempeño ha permitido que el ingreso per cápita crezca más de 50% durante esta década, después de casi 30 años de estancamiento. En el 2011, la deuda pública fue de 21.2% del PBI, incluyendo la deuda de los Gobiernos locales. Las principales clasificadoras de riesgo, Standard & Poor’s, Fitch y Moody’s, han otorgado a la deuda soberana peruana el grado de inversión.
Gracias a los sólidos fundamentos macroeconómicos y el amplio espacio fiscal que permitieron intervenciones contra cíclicas oportunas, Perú sorteo la crisis financiera mundial y continuó creciendo: un débil 0.9% en el 2009, pero seguido de una rápida recuperación a una expansión 8.8% en el 2010 y 6.9% en el 2011.
Estos avances en políticas y un marco macroeconómico estable están ayudando al Perú a enfrentar sus retos de desarrollo. Entre estos destaca una distribución más equitativa de los beneficios creados por el rápido crecimiento. El impacto del fuerte crecimiento ha dado como resultado una importante disminución de las tasas de pobreza— la tasas de pobreza nacional paso de 48.5 % el 2004 a 27.8% el 2011. Sin embargo, las disparidades a lo largo del país siguen siendo altas, particularmente entre las áreas rurales y urbanas. En 2011, mientras la tasa de pobreza en zonas urbanas era sólo 18%, la correspondiente en zonas rurales alcanzaba 56.1%.
El Presidente Humala inició su gobierno en julio de 2011, con la visión dar continuidad a las políticas macro-económicas y mantener las altas tasas de crecimiento con énfasis en el mejoramiento de la equidad. El programa del Gobierno apunta a proporcionar igualdad de acceso a los servicios básicos, empleo y seguridad social; reducir la pobreza extrema; prevenir conflictos sociales; mejorar la supervisión de los daños potenciales al medio ambiente; y llevar a cabo una reconexión con el Perú rural mediante una extensa agenda de inclusión.
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